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Madrid, metro, julio

Puede que los patinetes ya estén pasados de moda. Pero este pasado verano, cuando escribí el poema, fueron toda una sensación. A veces aún veo a alguno que lo utiliza: uno de esos rezagados que todos somos con esta o aquella moda que parece que nunca superamos. Supongo que el propio poema justifica que se trate un tema pasado de moda. En cualquier caso, me acogeré a eso de "las modas siempre vuelven". Leedlo en unos años. Quizás podáis añadir algún verso más, o releer alguno de otra manera. Espero que os guste:

Las cinco de la tarde:
se abren las perezosas y pesadas
puertas del metro
como en un gran bostezo
de calor pegajoso
de aquel que se levanta de una siesta
peor que antes de echarse.

Entonces unos niños peleones
irrumpen, sí, tal cual,
sobre sus patinetes, en cuadrilla,
sin piedad, sin que dejen salir antes de entrar
ni nada.
Cuatro bárbaros prenden fuego al metro
o eso parece.

Tras la carga se sientan apacibles,
dejando los corceles a sus pies,
y se ponen a hablar de nuevos trucos
para aprenderlos juntos
en el fin de semana.

Inevitablemente te preguntas
si tú con doce años
con tus peonzas, chapas, lo que fuera
que estuviera de moda;
si tú con tus casquitos,
con un walkman o un iPod de los feos,
las pintas de la década que quieras;
si tú entonces causabas
toda esa expectación.

Comentarios

  1. No sé muy bien dónde dejarte esto, pero me parece una de las cosas más preciosas que he leído hasta ahora, aunque sabes que me cuesta mil la poesía:

    I

    Padre, me voy: voy a jugar en la muerte,
    padre me voy.
    Dile adiós a mi madre,
    y apaga la luz de mi cuarto:
    padre, me voy.
    Dile a aquel niño que allá ríe,
    no sé de qué, si de la vida,
    mi nombre, sólo mi nombre.
    Pon mis juguetes en buen orden
    oso con oso, pon al perro
    con el pájaro, en cuanto al pato
    déjalo solo, al pato:
    padre, me voy: voy a jugar con la muerte.
    Había una llama, sí, en mis ojos,
    porque velaron tantas noches
    y no logró nadie cerrarlos
    sino yo; perdona, padre, que no hubiera
    nadie, sino yo: me voy,
    me voy solo a jugar con la muerte.



    II

    Padre, estoy muerto, ya, y qué oscuro
    es todo esto:
    no hay luna aquí, no hay sol ni tierras,
    padre, estoy muerto.
    Somos los muertos como enfermos
    y el cementerio el hospital
    para jugar aquí a los médicos
    sábana blanca y bisturí
    y tantas tumbas como lechos
    para soñar: y son tan blancos esos huesos
    padre tan blancos: como soñar.
    Dicen los otros, los más muertos
    los que ya llevan tiempo y tiempo
    aquí vengándose de Dios
    que vendrá el Diablo, el buen Diablo
    que vendrá el Diablo con más flores
    de las que nadie pueda traer.
    Padre, estoy muerto, no estoy solo
    padre, estoy muerto, tengo amigos
    con quien jugar.



    III

    Madre, esos besos que en la tumba
    aún me das
    son despertar, son nuevo frío;
    estuve vivo, ya lo supe
    ahora
    déjame olvidar.



    IV

    Padre, estoy muerto, y es la tumba
    una cuna mucho mejor
    padre, no hay nadie, ya estoy solo
    padre, si alguna vez de nuevo
    vuelvo a vosotros, padre, si otra
    vez yo vivo, no sé con qué voy a soñar.

    Ya dirás qué te ha parecido. Se llama "el beso de buenas noches" y es de Panero.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Hola, Anónimo! Muchas gracias por pasarte. Decirte que tengo redes sociales, twitter e instagram (@_adliro), para que podamos comentar todo lo que quieras de este poema. Pero igualmente, mil gracias por recomendármelo.

      No había leído nada de Panero hasta ahora, y es estremecedor. Primero, es muy complicado escribir un poema sin perder el habla infantil; al menos, a mí, me cuesta. Además, el poema da muchísimo de sí. ¿Está mejor muerto que vivo? ¿Por qué? La eutanasia y el aborto podrían tratarse aquí como temas posibles...

      El final es tremendo. Me ha gustado mucho, tan sencillo que es. Pensar que igual los muertos no quieren volver a vivir estremece. Pero, probablemente, ninguno lo querría hoy en día.

      Muchas gracias, y hablamos cuando quieras.

      Un abrazo.

      Eliminar

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